Donde habite el olvido


Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Apoyo léxico
vastos: extensos.  

Localización
El poema corresponde al libro del mismo nombre, Donde habite el olvido (1932). Nos sitúa en una etapa que podemos denominar como “del desengaño”, por una frustración amorosa. Es un poemario muy romántico. Presenta una gran influencia de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer, de hecho el titulo lo tomó Cernuda de la rima LXVI, en la que Bécquer escribió “donde habite el olvido / allí estará mi tumba”.

Rasgos
métrica: verso libre y versículo (verso libre extenso),
imágenes visionarias (metáforas sin base lógica): “el viento escapa a sus insomnios”,
estructura circular: el poema empieza y acaba con la misma idea.

Ideas
·         El poeta expresa su deseo de ser inerte y desvanecerse (idea principal). 
·         El sufrimiento amoroso es la causa de ese deseo.
·         El poeta no quiere seguir sufriendo por amor.
·         Solo ser nada puede hacer que el poeta se sienta libre.

Intención
Expresar el deseo de desvanecerse en el olvido tras un desengaño amoroso. El poeta introduce diversos elementos nihilistas: el deseo de no amar y el deseo de ser olvidado.



Comentarios

  1. La literatura debe concebirse como un todo, y el tópico de olvido se puede rastrear desde la Antigüedad. Así concibe Cernuda su propia obra poética, como un todo. El hilo renacentista de Garcilaso le sirve a Bécquer para hilvanar su poesía, y el hilo romántico becqueriano hilvana este poema de Cernuda, del mismo modo que décadas después Joaquín Sabina confeccionará su canción homónima con los retales de todos ellos.

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